Debemos orar deteniéndonos en los versículos, pidiéndole a Dios que nos muestre por medio de su Espíritu lo que significa el pasaje, lo que dice acerca de Él, y cómo podemos aplicar sus palabras a nuestra vida.

Salmo 145

Todos los creyente experimentamos momentos de dificultad o incomodidad. La pregunta es: ¿Cómo manejarlos? El rey David descubrió que permanecer fuerte y fructífero durante las circunstancias difíciles, comienza con alabar al Señor. Una vez que su enfoque cambió, estuvo listo para meditar en cuanto a la majestad y los hechos maravillosos de Dios (Salmo 145.5). La meditación implica la lectura de la Biblia, pero va mucho más allá de leer una porción. Debemos orar deteniéndonos en los versículos, pidiéndole a Dios que nos muestre por medio de su Espíritu lo que significa el pasaje, lo que dice acerca de Él, y cómo podemos aplicar sus palabras a nuestra vida.

¿Qué nos impide meditar en el Señor y su Palabra? Vivimos en un mundo tan atareado que muchas veces nos resulta difícil hacer una pausa, poner en orden nuestros pensamientos y sentarnos con la Palabra de Dios. Cuando tratamos de concentrarnos, comenzamos a pensar en todo lo que tenemos que hacer. Estar con el Señor puede no parecer tan urgente como nuestras otras tareas, pero es mucho más importante. Meditar en las Sagradas Escrituras intensifica nuestra sed de Dios, amplía nuestra visión de Él, nos enseña a pensar bíblicamente y aumenta nuestro discernimiento. Las revelaciones que recibimos de su Palabra nos alientan, nos recuerdan la presencia constante de Dios y nos fortalecen. Los beneficios espirituales de pasar tiempo con el Señor merecen cualquier sacrificio. Por medio de la meditación, nuestro corazón asimila las verdades que conocemos de manera intelectual, para poder impactar nuestra vida cotidiana.

Devocional original de Ministerios En Contacto

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Los momentos que nos sostienen

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