Al considerar el servicio como el trabajo de Dios por medio de nosotros, podemos confiar, no en nosotros ni en nuestras habilidades, sino en Dios.

2 Corintios 3.4-8

¿Qué significa servir al Señor? Sabemos que es un mandato bíblico, pero dudamos de cómo hacerlo. A menudo, pensamos que no estamos capacitados para servir. O tal vez estamos tan ocupados con nuestros otros deberes y responsabilidades, que encontrar el tiempo o la energía para servir a Dios parece imposible.
En lugar de mirar el ministerio a través del lente de los obstáculos que bloquean nuestro camino, veamos lo que Dios dice al respecto. El verdadero servicio no es algo que hacemos para el Señor, sino algo que Él hace por medio de nosotros. Este patrón fue establecido por Jesucristo, quien dijo: “El Padre que mora en mí, él hace las obras” (Jn 14.10). Las vidas de los apóstoles también demuestran que esto es lo que Dios tenía en mente. Cuando Jesús los mandó a ser sus testigos, les dijo que esperaran hasta ser “investidos de poder desde lo alto” (Lc 24.49).

Al considerar el servicio como el trabajo de Dios por medio de nosotros, podemos confiar, no en nosotros ni en nuestras habilidades, sino en Dios, quien nos capacita para realizar lo que nos pida. Esta perspectiva también evita que nos adjudiquemos el mérito por lo que hagamos. Sin la orientación del Señor y el poder del Espíritu, nuestro servicio no vale nada a los ojos de Dios, sin importar qué tan productivo se vea desde un punto de vista humano.

Lo que hace eficaz a un servidor de Cristo, no son las destrezas naturales, la creatividad ni la iniciativa humana, sino la total dependencia al Señor tanto en dirección como en idoneidad. Dios usa a los que son débiles, humildes, sumisos y obedientes para que solo Él reciba la gloria.

Devocional original de Ministerios En Contacto

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Ministerio verdadero

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