Lo que tú tienes que saber es que, cada vez que comas maná, no estás comiendo lo óptimo de Dios. Lo óptimo viene cuando tú entras en contacto con Él, y eres tú con Él haciendo, trabajando, esforzándote; entonces, la bendición de Dios camina contigo.
Lo que tú tienes que saber es que, cada vez que comas maná, no estás comiendo lo óptimo de Dios. Lo óptimo viene cuando tú entras en contacto con Él, y eres tú con Él haciendo, trabajando, esforzándote; entonces, la bendición de Dios camina contigo.