¿Le gustaría dejar sus culpas en el Calvario?

¿Carga usted mucha culpa? Muchos la cargan. Si nuestra carga espiritual fuera visible, ¿tiene claro usted lo que vería? Maletas de culpa, a reventar con sobrepeso, cosas infladas y compromisos. Aquel muchacho joven de pantalones caídos y arete en la nariz, él daría lo que fuese para retractarse de las palabras que le dijo a su madre. Pero no puede, así que tiene que llevarlas sobre él. Aquella mujer en su traje de negocios, que pareciera que corre para ser candidata a senadora. Ella no puede correr del todo, al menos no cargando esa maleta de trajes por donde va. Entonces, ¿qué hacemos? En el Salmo 23:3, David lo dice de esta manera: “Me guiará por sendas de justicia por amor de su nombre.” La senda de justicia es un camino angosto, con muchas vueltas cuesta arriba por una colina. En la cima hay una cruz. En la base de la cruz hay maletas, una cantidad incontable de maletas de pecados. El Calvario es el campo de descomposición para la culpa. ¿Le gustaría a usted dejar la suyas ahí también?

Devocional original de Max Lucado

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Deje su culpa en el Calvario

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