Un día, toda la creación se inclinará ante Jesucristo, y confesará que solo Él es el Señor.

Apocalipsis 5

En la visión de Juan, ángeles rodean el trono en el cielo y cantan: “¡Digno es el Cordero!”. Gracias a la visión del apóstol del reino celestial, quedó claro que el Señor gobierna sobre los reyes terrenales, incluso sobre el emperador Domiciano, que en ese momento estaba decidido a exterminar a los cristianos. Al igual que otros emperadores romanos, quería ser adorado como un dios, y se sentía amenazado por la fe de los cristianos. Es comprensible que los primeros creyentes necesitaran que se les recordara que Cristo, el Cordero, reina sobre todo.

A lo largo de la Biblia, el Señor ha establecido que solo Él es Dios. Consideremos al rey Nabucodonosor, a quien se le advirtió que sería humillado para que reconociera que “el Altísimo es el Soberano de todos los reinos humanos” (Dn 4.17 NVI). En efecto, Nabucodonosor, que tenía un poder inmenso, con el tiempo aprendió que el Rey del cielo es digno, “porque todas sus obras son verdaderas, y sus caminos justos; y él puede humillar a los que andan con soberbia” (Dn 4. 37).

Un día, toda la creación se inclinará ante Jesucristo, y confesará que solo Él es el Señor (Fil 2. 9-11). Pero no tenemos que esperar; podemos adorarlo ahora mismo. También podemos orar para que, como Nabucodonosor, aquellos a quienes se les ha dado gran poder reciban la revelación de quién es el Señor Jesús en verdad.

Devocional original de Ministerios En Contacto

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Digno de nuestra alabanza

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