Ya que la Palabra de Dios es esencial para escuchar al Señor, debemos cultivar el hábito de la meditación bíblica.

Génesis 12.1-9

Todos conocemos a personas que viven conforme a sus deseos y capacidades naturales. A veces, nosotros hacemos lo mismo. Pero, como hijos de Dios, somos llamados a andar por fe (2 Co 5.7). Esto significa que debemos vivir con la seguridad de que el Señor es fiel y cumple todas sus promesas.

En la escuela de la fe, la primera destreza que hay que dominar es saber escuchar. Ya que la Palabra de Dios es esencial para escuchar al Señor, debemos cultivar el hábito de la meditación bíblica. Por medio de ella, escucharemos al Espíritu de Dios hablando a nuestro espíritu, revelando el significado de la Biblia y mostrándonos cómo aplicar sus verdades a nuestras circunstancias. Pero reconocer la voz del Espíritu Santo no viene de forma automática; se necesita práctica.

Una segunda capacidad que hay que adquirir es la obediencia, hacer lo que el Señor ordene, a su manera y en su tiempo. Abraham dejó su tierra como lo ordenó Dios, pero “modificó” el plan divino trayendo con él a Lot (Gn 12.4). La vida de fe es de sometimiento a los deseos, métodos y cronogramas de Dios. A medida que nuestra capacidad de escuchar mejore, nuestra fe en el Padre se profundizará, nuestro compromiso con Él crecerá y la obediencia total será más fácil.

Andar por fe implica también recordar lo que sucedió cuando obedecimos a Dios en el pasado. Él se comunica con nosotros no solo para el día de hoy, sino también para enseñarnos para el futuro. ¿Puede recordar lo que Él le dijo la semana pasada? ¿Lo ha puesto en práctica? Comprométase a ser un mejor oyente y un seguidor más obediente en el nuevo año.

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Requisitos para andar por fe

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